La ciudad sin fundador: historia de Rosario

A diferencia de la mayoría de las ciudades importantes del país, Rosario no fue fundada por los españoles en el siglo XVI. Su origen, modesto e impreciso, se encuentra en algún momento de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando una heterogénea población comenzó a reunirse en torno de una capilla. 

Pero su crecimiento importante se inició a mediados del siglo XIX, cuando el puerto fluvial se convirtió en el nexo entre Buenos Aires y las provincias del interior, condición que acentuó la construcción del ferrocarril a Córdoba. Luego, la inmigración y la expansión de la pampa gringa fueron transformándola en una ciudad comercial, residencial, buroctática e industrial. A fines del siglo, cuando comenzaban a definirse sus peculiares rasgos urbanísticos, Rosario se acercaba a su apogeo.

(texto del libro Historia de ciudades. Rosario (I). Centro Editor de América Latina)

Los primeros tiempos

Recorriendo la línea de tiempo, podés conocer el proceso de conformación de Rosario como ciudad.

Siglo XX

Ya con el servicio de luz eléctrica funcionando, Rosario era para comienzos del siglo XX una ciudad moderna.

Para la primera década del siglo, la ciudad ya contaba con el Parque de la Independencia -un espacio verde de grandes dimensiones diseñado por reconocidos paisajistas-, el teatro La Ópera y tres clubes de fútbol. Llegando a los años 20, Rosario amplíaba su trayecto educativo con la Biblioteca Argentina y la Universidad del Litorial, reforzando el perfil cosmopolita de la ciudad.

Durante las primeras décadas la ciudad fue apodada “Chicago argentina” en referencia a la creciente actividad económica, el apogeo agroportuario y las operaciones bursátiles. Luego, en los años `30 fue resignificado por la actividad de la mafia organizada y la prostitución.

El barrio Pichincha fue el centro de afincamiento de las llamadas “casas de tolerancia” que recibían la visita de hombres de todo el país. Los prostíbulos mejoraron sus instalaciones , adaptaron nombres refinados como Royal, Torino, El Gato Negro, Mouline Rouge, Armenonville y el famoso y más caro Madame Safó.

La segunda mitad del siglo siguió con movimiento, en 1957 quedó inaugurado el Monumento Nacional a la Bandera y en los '60 se realizó la primera transmisión televisiva. Culminando la década, en 1969, la ciudad fue protagonista de un hecho político de trascendencia nacional, el Rosariazo, un levantamiento obrero que copó las calles y sumó vecinos que manifestaron su disconformidad con el gobierno militar de Onganía.

Durante la dictadura militar de 1976, la ciudad vivió -al igual que el país- una época signada por el terror, los secuestros y la censura. Donde actualmente se emplaza el Museo de la Memoria funcionaba el Comando del 2º Cuerpo del Ejército, lugar desde el cual se diseñó el plan de persecución y exterminio que se desplegó sobre seis provincias de la Argentina. El retorno a la democracia en 1984 fue celebrado por miles de rosarinos en el Monumento a la Bandera.

La década del '90 fue delineando el perfil de la ciudad actual. Hacia 1995 comenzó el proceso de descentralización municipal y se incorporaron los Centros Municipales de Distrito a organización administrativa de la ciudad.

Llegando al final del siglo, los momentos más difíciles se ubicaron en mayo de 1989 con violentos saqueos y e incidentes en comercios que llevaron a declarar el estado de sitio durante 30 días. Luego, la crisis de finales de los '90, que se desencadenó en diciembre de 2001 que finalizó con un saldo de 7 muertos en la provincia de Santa Fe.