Escudo de Rosario

Descripción oficial

Forma: oval, tal como es tradición argentina, dividida en 2 campos por la línea del horizonte.

Campo superior: de color celeste, está parcialmente ocupado por el sol incaico de la Bandera y escudo nacionales. Se lo representa naciente, siendo visibles sólo 16 de sus rayos; flamígeros y rectos, alternados.

Campo inferior: aparece a la derecha una isla perfectamente definida y las costas de otras dos; en el centro el río Paraná es surcado por un barco a vela y otro a vapor, un ancla sobre la costa identifica a Rosario como un puerto fluvial. En la parte izquierda hay un bastión o batería (la "Libertad") emplazada sobre la barranca, en sus almenas aparecen 3 cañones y de su interior, levantado, se yergue el brazo del general Belgrano, que sostiene la Bandera nacional inclinada hacia el centro del escudo. En la barranca figuran gavillas de trigo y de maíz; una hoz y un arado colocados armónicamente. Estos elementos aluden al perfil socioeconómico de la zona en que está enclavada la ciudad.

Óvalo: está flanqueado, por la derecha, con una rama de laurel y por la izquierda con una de olivos; unidas en su extremo inferior con un lazo celeste y blanco. Respectivamente simbolizan el progreso, la paz y la nacionalidad.

Historia

Rosario fue reconocida ciudad en el año 1852, pero fue recién el 4 de mayo de 1862, cuando se dictó la ordenanza que adoptó el escudo propuesto por el concejal Eudoro Carrasco; quién explicó que quiso mostrar en él las características geográficas y económicas de la ciudad, así como su condición de ser el lugar que vio el nacimiento de la Bandera nacional.

Sucesivas interpretaciones de la descripción contenida en la norma originaron variedad de los diseños a través de distintas épocas. 

En 1957 se evidenció la necesidad de fijar en detalle cómo representar el escudo. Sobre estudios del historiador Julio Marc se sancionó la Ordenanza Nº1737; que llevaba como anexo un croquis pintado por el artista rosarino Julio Vanzo. Se basaba en un boceto elaborado poco antes por el arquitecto Ángel Guido, cuya talla hoy puede observarse en la Cripta del Monumento Nacional a la Bandera.